¿Tu empresa teme los cambios de normativa?

«No hay por qué tener miedo a un cambio si se escoge a los compañeros de viaje apropiados.»

Si nos toca sobrevivir a un cambio de normativa, lo mejor que podemos hacer es asegurarnos de que planificamos el proceso a tiempo y de forma ordenada. Asegurarnos de contar con el equipo adecuado para afrontarlo también es importante.

¿Quién no se acuerda del «Efecto 2000»? Los medios de comunicación nos vendieron la llegada de un cataclismo mundial, de un apagón tecnológico que costaría miles de millones de dólares a empresas de todo el mundo. Todo aquello quedó en poco más que una anécdota. Es cierto que, en algún caso muy particular, el efecto 2000 tuvo consecuencias fatales. Sin embargo, en general, los problemas ocasionados por errores informáticos al cambiar el año fueron de poca envergadura (y casi se pueden contar con los dedos de la mano): unos parquímetros que no funcionan por aquí, problemas con 150 máquinas tragaperras por allá, mensajes de móvil borrados acullá…

¿Por qué necesitamos la traducción cuando se produce un cambio de normativa?

El fin del mundo tal y como lo conocíamos, ¿no? Lo cierto es que hubo un esfuerzo de adaptación importante, tanto a nivel gubernamental como por parte de las grandes empresas desarrolladoras de software. Quizá el impacto de aquel cacareado problema informático hubiera sido mayor de no ser por esto. Siempre hay un cierto miedo a los cambios, pero estos no tienen por qué ser traumáticos si se afrontan adecuadamente.

Es mejor afrontar los cambios de normativa con tiempo. Los servicios de traducción pueden facilitarte la transición.Sin llegar al caso del efecto 2000, las empresas también se ven sometidas al estrés de la adaptación cuando se produce un cambio de normativa —algo mucho más frecuente de lo que parece—. El esfuerzo que supone familiarizarse con la nueva normativa, por una parte, e implementarla en la empresa, por otra, puede dar lugar a un cierto caos. Además, los cambios de normativa pueden requerir un desembolso económico que, para muchas empresas, puede resultar elevado. Por ejemplo, en el 2006, muchos negocios de hostelería adaptaron sus negocios para incluir sistemas de ventilación que cumplieran con la ley antitabaco que se aprobó por entonces. En 2014, entra en vigor la Zona Única de Pagos en Euros (SEPA) y muchas empresas deberán adecuar sus sistemas informáticos, de pago y de gestión para cumplir con la norma europea (nosotros hemos lanzado una campaña para facilitar esta transición). Cuando se anuncia un cambio en la normativa que nos afecta, lo vemos como «otro problema más que ya solucionaremos» y —como suele ocurrir en estos casos— las manillas del reloj avanzan inexorables y nos vemos con el agua al cuello cuando se acerca la recta final.

¿Agobio? En absoluto: se pueden afrontar este tipo de situaciones sin dificultades siempre que se inicie el proceso de cambio a tiempo y con la debida planificación. Por una parte, con los ajustes necesarios de las estructuras organizativas de la empresa. Por otra, con una estrategia de comunicación eficiente, en la que las empresas de servicios lingüísticos podemos ser de ayuda y aligerar la carga. Muchas veces el cambio de normativa obliga a modificar la documentación con la que las empresas trabajan a nivel interno o con sus clientes. Si además se trata de empresas exportadoras y / o importadoras, o con filiales en el extranjero, la traducción de estos documentos pasa a ser una parte integral del proceso de cambio. Los proveedores de servicios lingüísticos gestionamos los proyectos de traducción con agilidad, más aún cuando existe una comunicación abierta y directa con nuestros clientes, como es nuestro objetivo. En cierto modo, lo que te ofrecemos es un problema menos del que preocuparse y un equipo de profesionales que está ahí para facilitarte las cosas. A nadie le gusta salir del trabajo y no poder desconectar. Seguir pensando en eso de «aún falta por resolver esto y aquello». Lo que queremos es pensar en otras cosas mientras vamos a tomar algo y discutimos con los amigos sobre si el Balón de Oro se lo van a dar a Messi o a Cristiano Ronaldo. Eso de «y aún nos faltan las traducciones» desde luego que no ayuda. Por eso es buena idea contar con los compañeros de viaje adecuados desde el principio cuando hay proyectos de cambio.

Aquello del efecto 2000 se quedó en poco más que un chascarrillo para acompañar las campanadas. La implementación de la SEPA o el cambio en el etiquetado que impuso la UE hace algo más de un año están para quedarse.  Son cambios irremediables. No merece la pena esperar a adaptarse a ellos en el último momento. De hecho, adelantarse suele traer ventajas competitivas. Si además sabes que puedes contar con tus proveedores para facilitar las cosas, ¿a qué estás esperando?

Planet Lingua.

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